Siguiente publicación

Resiliencia: cómo afrontar las situaciones negativas y salir fortalecidos de la batalla


¿Te has encontrado alguna vez con alguna situación que te sobrepase?, ¿en la que te sientes superado o experimentas un desconcierto total sobre la forma de afrontar los problemas?


Todos vivimos batallas perdidas y malas rachas a lo largo de nuestra vida, y debemos aprender a vivir con esa realidad. En la vida nos toparemos con momentos increíbles y también con momentos dolorosos, son parte de nuestro ciclo vital, y saber cómo actuar en esos momentos marcará nuestro bienestar y salud mental.


No todos reaccionamos de la misma forma ante las adversidades o ante las cosas negativas que nos suceden, ya sea una pérdida de un ser querido, una ruptura con tu pareja o situaciones traumáticas. Algunos esquivan el problema sin afrontarlo, otros se quedan petrificados ante la magnitud de la adversidad, y otros aprenden a vivir con el malestar, padeciéndolo día a día.


Hoy os presentamos un concepto que, aunque bastante antiguo, está muy presente en nuestra vida cotidiana, la resiliencia. Esta palabra viene del latín resilire que significa saltar hacia atrás, rebotar, y en psicología se define como la capacidad de adaptación y de flexibilidad positiva por parte de las personas para afrontar situaciones adversas, saliendo de estas situaciones fortalecidas (Luthar, 2000).


Como indican varios investigadores la resiliencia se utiliza como término de un abanico de cualidades elásticas y adaptadas de forma exitosa en ambientes cambiantes. No se trata de ser invulnerables, sino de la habilidad de poder sobreponerse a estos eventos adversos, por eso a continuación veremos características que se pueden potenciar para adquirir esa fortaleza mental.


La resiliencia es una capacidad y, por ello, puede aprenderse o reforzarse ¿Cuáles son las características de las personas resilientes?


  • Aceptan las adversidades. ¿Por qué a mí? Es lo que solemos preguntarnos cuando experimentamos acontecimientos negativos, pero “incluso a las personas buenas les pasan cosas malas”. Tenemos que entender que la vida funciona de esta manera, existen factores externos que no podemos controlar y hay que aprender a vivir con esto.

  • Se permiten sufrir. Aunque la resiliencia se enfoca en una práctica optimista, el concepto del positivismo ha llegado a un punto en que puede generar efectos adversos. Actualmente la sociedad te da un montón de premisas en las que te dicen que tienes que verlo todo de forma positiva añadiendo más estrés si cabe a la situación por la que estás pasando y haciéndote sentir aún más desdichado. Lo que plantea esta característica es la oportunidad de vivenciar ese sufrimiento, experimentarlo, ya que forma parte de ti en ese momento. Así como hay tiempo para la alegría también lo hay para el llanto.

  • Aprenden de los problemas. Un problema bien definido es un problema que ya está 50% resuelto, aquí hablamos de la capacidad de identificar de forma precisa las causas del problema para darle solución y evitar que se repita en un futuro.

  • Son capaces de autocontrolarse. Como indicábamos anteriormente, no podemos controlar todos los factores externos, pero lo que sí podemos hacer es controlar nuestros impulsos y nuestras emociones a nivel interno. Examinar nuestros sentimientos de manera consciente nos llevará a tomar responsabilidad sobre nuestros actos en la situación que nos encontramos, y también nos librará de atribuirnos erróneamente sentimientos de culpa.

  • Tienen confianza y competencia. Confían es sus capacidades y se sienten competentes para realizar lo que la situación requiere.

  • Poseen inteligencia emocional. Entienden las emociones que viven en ese momento y son coherentes con ellas.

  • Buscan apoyo social y familiar. Sentirse apoyado en estas circunstancias genera una mayor sensación de confianza.

  • Son realistas y flexibles. Valoran la situación tal como es, aceptándola y siendo flexibles a los cambios que forman parte de la vida.

  • Se plantean metas y proyectos. Enfocarse en proyectos que resulten motivantes y plantearse metas les ayuda a reestructurar a nivel mental el proceso por el que están pasando.


Algunos se pueden sentir identificados con estas características, para otros por el contrario no les resultaran nada familiares. En ambas situaciones esto puede servir como refuerzo a una personalidad más resistente y a la adquisición de nuevas herramientas hacia la forma de afrontar una situación difícil. Lo que la psicología pretende con esto es poder reestructurar los procesos mentales de las personas, para percibir de una manera diferente las diversas adversidades a las que nos sometemos en el día a día. El objetivo es dotar de herramientas a las personas que se encuentran en este tipo de situaciones para que la dificultad sea vista como una oportunidad para el aprendizaje y desarrollo personal.


“Las adversidades siempre estarán presentes en el camino, acéptalas, aprende de ellas y transfórmalas”.

#resiliencia #adversidades #afrontamiento #problemas