Siguiente publicación

Fobia social, qué es y cómo abordarla



La ansiedad es práctica como sistema de supervivencia que nos prepara para afrontar situaciones peligrosas. Es un proceso natural e inevitable que se pone en marcha ante situaciones nuevas o desconocidas. Podemos hablar de la ansiedad como patología en el momento en que ésta se dispara innecesariamente de forma continua en un entorno que no supone un peligro real para quien la padece.


Partiendo de esta información existen diversas situaciones en las que la ansiedad puede manifestarse de forma incontrolable. Entre ellas, las que implican contacto interpersonal, o situaciones en las que nos vemos expuestos en entornos sociales.


La fobia social es el miedo irracional a ser juzgado o rechazado por las demás personas, especialmente por aquellas a las que no se conoce. Es un miedo que invade a quien lo sufre cuando cree que es el centro de atención y que no va a saber comportarse correctamente, cuando piensa que va a hacer el ridículo; ideas que dan como resultado una sensación de importante de ansiedad y malestar emocional.


Las personas que padecen este tipo de problema presentan un conjunto de síntomas entre los que se encuentran:


  • Sienten mucha ansiedad cuando están rodeadas de otras personas y les cuesta trabajo hablar con ellas, aunque quieran hacerlo.

  • Se sienten tímidas y avergonzadas delante de otras personas.

  • Tienen mucho miedo de que otras personas las juzguen.

  • Se preocupan muchos días o semanas antes de un evento donde habrá otras personas.

  • Evitan lugares donde haya otras personas.

  • Tienen dificultad para hacer y mantener amistades.

  • Se ruborizan, sudan o tiemblan cuando están rodeados de otras personas.

  • Tienen náuseas o malestar estomacal cuando están con otras personas.


Existen dos tipos de fobia social, la generalizada y la específica. Cuando hablamos de fobia social generalizada, la persona sufre ansiedad en todas las situaciones que impliquen interacción social, mientras que la específica solo se relaciona con una situación concreta, por ejemplo, ansiedad al hablar en público.


Para afrontar estas situaciones es básico plantearse un cambio en el pensamiento y en la interpretación de las situaciones que generan la angustia. Son los pensamientos negativos sobre lo que la persona cree que pensarán de ella o lo que sufrirá en esa situación social lo que genera el malestar, no la situación en sí misma.


Entonces si la situación no es la que produce la ansiedad sino la interpretación que se hace de ella, ¿Cómo se pueden cambiar estos pensamientos?


Lo que pensamos influye directamente en lo que sentimos, y lo que sentimos en nuestro comportamiento. Por lo tanto, si nos centramos en modificar el pensamiento que genera la ansiedad podemos cambiar nuestra conducta frente a este tipo de situaciones, y consecuentemente nuestra forma de interpretarlas.


La idea es no huir de las situaciones temidas, sino exponerse a ellas gradualmente y adquirir habilidades para un afrontamiento exitoso de las mismas. Evitando las situaciones sociales que generan la ansiedad quien la sufre consigue evitar su malestar a corto plazo, pero también mantenerlo, ya que al no ponerse a prueba se refuerza la idea de que no es capaz de enfrentarse a lo que teme. En este proceso también es muy importante el entrenamiento en habilidades sociales y la adquisición de herramientas que ayuden a manejar la ansiedad, así como el trabajo de los aspectos cognitivos que subyacen a la misma (interpretación de situaciones sociales, actuación y riesgo social, expectativas, atención, entre otras.).



En la superación de la fobia social es clave el abordaje de la interpretación que se hace de las situaciones sociales. Lo importante no es tanto convencerse de que la evaluación negativa es menos probable de lo que se cree, sino aceptar que no se puede gustar a todo el mundo y que la crítica no tiene porqué suponer una catástrofe.



#fobiasocial #ansiedad #pensamientos #emoción #conducta