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¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?



Según diferentes estudios, en la última década han aumentado los casos de trastornos de la conducta alimentaria, una problemática que solemos asociar a la anorexia nerviosa o a la bulimia nerviosa. Si bien estos dos trastornos son los más conocidos, también existen otros menos extendidos culturalmente como pueden ser el trastorno por atracón, la ortorexia (la obsesión por la comida sana) y la vigorexia (la obsesión por el ejercicio físico).


A rasgos generales, los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por un comportamiento patológico frente a la ingesta alimentaria y una obsesión por el control del peso que provocan a la persona que los sufre un gran malestar.


Los trastornos alimentarios son más frecuentes en mujeres que en hombres, y la etapa vital en la que existe mayor riesgo de desarrollarlos es la adolescencia. Sin embargo, en las últimas generaciones se está adelantando la edad de inicio y ha aumentado la prevalencia entre el género masculino.


En cuanto a las causas, tienen un origen multifactorial; intervienen variables genéticas, psicológicas, familiares y socioculturales. Algunos de los factores de riesgo asociados a este tipo de dificultades son la existencia de una autoexigencia elevada, perfeccionismo obsesivo, necesidad de control, rigidez cognitiva, baja autoestima, ambientes familiares desestructurados o sobreprotectores. En este contexto, es importante destacar la influencia que ejerce la existencia de un modelo social imperante que marca tendencia hacia una delgadez excesiva como canon de belleza. Las personas que sufren este tipo de dificultades se sienten poco satisfechas con su imagen corporal, lo que les lleva a realizar comportamientos disfuncionales orientados a lo que consideran su peso ideal, que terminan comprometiendo su salid física y psicológica.


Siendo que la adolescencia se constituye en una edad de riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria, ¿qué signos de alarma pueden alertar a los padres de que su hijo/a puede tener un problema?


  • Pérdida o aumento de peso inexplicados.

  • Ausencia de la menstruación durante tres periodos consecutivos

  • Preocupación excesiva por la comida y por perder peso, aun estando ya en bajo o peso normal.

  • Afirmación de verse gordos aun estando delgados o en peso normal, verbalizaciones frecuentes de miedo a aumentar de peso.

  • Modificación de las rutinas alimenticias (cambio de horarios o lugares), o del ejercicio físico (ejercicio compulsivo).

  • Cambio en la forma de vestir (ropa más amplia).

  • Evitar comer en público, y beber agua en exceso para sentirse llenos.

  • Aislamiento social, ya que evitan comer en público (por ejemplo, con amigos).

  • Inestabilidad emocional, cambios bruscos de humor. Pasan de estar alegres a tristes o irritables sin motivo aparente.

  • Mienten para esconder su sintomatología.


Los trastornos de la conducta alimentaria no solo devoran el cuerpo de quien los padece, sino que también se apoderan de su mente. Las personas que sufren este tipo de problemática entran en una espiral de la que les parece muy difícil salir, y en este contexto el papel de la familia como factor de resiliencia y la búsqueda de ayuda profesional son fundamentales para su tratamiento y superación.

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