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El castigo: cuándo y cómo utilizarlo



Es muy probable que todos hayáis escuchado o usado alguna vez expresiones como “con una bofetada a tiempo esto no habría pasado” o “está pidiendo a gritos una zurra”. Esta técnica de eliminación de conductas se llama castigo positivo, consiste en la presentación de un estímulo negativo inmediatamente después de un comportamiento inadecuado.


La idea es que aplicando el castigo disminuya la probabilidad de que esa conducta se repita, y aunque es cierto que muchas veces puede funcionar, no se recomienda utilizarlo, a no ser que sea estrictamente necesario y no hayan funcionando antes otras herramientas para eliminar conductas no deseadas. El castigo lo único que enseña es lo que NO hay que hacer, no suele ir acompañado de instrucciones sobre lo que SÍ debe hacer el niño; es por ello que en caso de que sea necesario utilizarlo deber ir de la mano del refuerzo positivo de aquellos comportamientos incompatibles con el que se ha castigado.


Algunas consideraciones que recomendamos tener en cuenta para la utilización del castigo de manera eficaz son:


  1. Evitar el castigo físico, utilizar en su lugar otras técnicas de refuerzo positivo o de reducción o eliminación de conductas (privación, extinción, etc.)

  2. Cuando se utiliza el castigo como último recurso, es muy importante combinarlo con el refuerzo positivo del comportamiento deseado.

  3. Acordar antes de su aplicación qué castigo se utilizará y su intensidad, ayudará a establecer unos límites claros, evitando que se convierta en una forma de descargar la propia ansiedad o frustración acumulada.

  4. Algunos tipos de castigo que pueden utilizarse dependiendo del niño y de la situación son: abrazar al niño para que no pueda moverse hasta que se tranquilice; obligarle a estar sentado en una silla o de cara a la pared durante unos minutos (el tiempo dependerá de la edad del niño, no más de 1 minuto por cada año). Es importante que el castigo no se alargue mucho tiempo, sino perderá su valor.

  5. Hay que aplicarlo inmediatamente después del comportamiento inadecuado, siempre que aparezca para que el niño relacione esa conducta con la consecuencia negativa.

  6. Es importante explicar al niño los motivos del castigo y lo que debe hacer para evitarlo, darle una alternativa clara y asequible.

  7. Después del castigo no hay que insistir más en el tema, se recomienda reforzar el primer comportamiento adecuado que realice y hacer borrón y cuenta nueva.

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