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"Año nuevo, vida nueva" y así una y otra vez...



Cuando se inicia el nuevo año y acaba el anterior, parece que le demos portazo a una etapa de nuestra vida marcándonos nuevas metas, propósitos u objetivos como si empezáramos una nueva vida. Estos propósitos habitualmente tienden a repetirse año tras año, y solemos prometernos “este año sí lo cumplo”.


¿Cuántas veces nos hemos propuesto objetivos como dejar de fumar, hacer dieta sana, perder peso, apuntarse al gimnasio, dedicarse más tiempo a uno mismo o a la familia…? Todos ellos son propósitos cargados de buenas intenciones pero que al final del año parece que se han evaporado por el camino. La pregunta es ¿por qué no conseguimos estos objetivos?


Los principales hándicaps que encontramos son que solemos establecer objetivos poco realistas o nos marcarnos demasiadas metas sin tener en cuenta los recursos o la disponibilidad real que tenemos para llevarlos a cabo, aspectos que hacen que fracasemos al poco de plantearlos. Si por ejemplo nos proponemos ir al gimnasio tres veces por semana sin tener en cuenta nuestra jornada laboral, nuestros quehaceres en casa y para con la familia, etc. y nos damos cuenta de que no tenemos tiempo para cumplir con lo que nos hemos marcado, es muy probable que acabemos retrasando el ir al gimnasio, que no vayamos y que terminemos desapuntándonos.


Otro aspecto importante para que no se cumplan los objetivos es que nos marquemos objetivos por los que no estamos motivados, sino que son fruto más bien de la influencia del entorno. “Este año dejo de fumar”, pero no porqué yo haya decidido que es nocivo para mí, sino porque sé que a mi pareja e hijos no les gusta. Si no estamos convencidos de que es algo que queremos hacer por nosotros mismos posiblemente pasaremos una semana sin fumar, pero como no existe una motivación intrínseca real para ese cambio de conducta a los pocos días o semanas volveremos a retomar el hábito y seguiremos fumando.


Apuntemos también cuando el objetivo marcado es un cambio marcado para nosotros que implica que salgamos de nuestra zona de confort, aquí puede darse el miedo al cambio. Imaginemos que nos proponemos “este año cambio de trabajo por uno que me permita dedicar más tiempo a mi familia”, el mero hecho de cambiar puede asustarnos y provocar que lo posterguemos en el tiempo debido a que nos da miedo, acabando el año en el mismo trabajo en el que nos encontramos habiendo quedado el objetivo en una mera utopía.


Algunas recomendaciones que podemos seguir para alcanzar más fácilmente nuestros objetivos son:

  • Establecer propósitos realistas. Valora aquello que realmente sí puedes compaginar bien con tu día a día, prioriza lo que haces y evalúa como puedes compaginar tus nuevas metas. Por ejemplo, si no es viable en tu día a día acudir tres veces en semana al gimnasio, replantéate si no es mejor acudir un día en semana que tengas menos tareas, o disminuye tareas que no sean tan importantes para ti.

  • Marcar propósitos que resulten motivantes. No te plantees objetivos solamente por los demás, porqué irán orientados al fracaso. Céntrate en aquello que te interesa y que realmente sea importante para ti, la motivación es uno de los pilares más importantes para conseguir una meta.

  • Fijar propósitos y metas claras. Muchas veces pecamos de generalistas planteando por ejemplo objetivos como “este año veré más a mi familia” o “mejoraré la relación con mi pareja”. Son objetivos demasiado amplios y poco concretos, y por tanto más difíciles de alcanzar. Es necesario especificar más, por ejemplo “una vez al mes comeré con mis padres y hermanos”, o “cada semana intentaré pasar dos horas con mi pareja sin niños”.

  • Premiarse por las metas alcanzadas. Tras varias semanas de avance en tu propósito u objetivo puede ser que haya un imprevisto o un retroceso en aquello que te hayas marcado. Por ejemplo, llevas tres semanas sin fumar, y en una cena con amigos te fumas un cigarro. Ante este tipo de situaciones céntrate en los días que has pasado sin fumar y en que puedes seguir haciéndolo, prémiate por tu esfuerzo en vez de tirar la toalla ya que todo cambio implica un esfuerzo y si te fijas en lo que vas avanzando en vez de en las recaídas, conseguirás la fuerza necesaria para conseguir el objetivo que te has marcado.


“Este año no hay escusas para no conseguir tus objetivos. Si estás motivado/a y deseas alcanzar tus metas establece un plan de acción y da el primer paso, porque este año TÚ si puedes”

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