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Intentando llegar a todo: trabajo y familia



El nuevo modelo de familia en el que la mujer se ha incorporado al mundo laboral ha ocasionado una transformación en los núcleos familiares. Si bien en cierta manera se busca una mayor autonomía económica de la misma y un reparto de las tareas domésticas, esto aún dista mucho de la realidad. En la actualidad la gran mayoría de las mujeres españolas trabajan a tiempo completo, en muchas ocasiones con una discriminación salarial y cierto rechazo social a que ejerzan puestos de responsabilidad. Las mujeres ya no solo trabajan por desarrollarse personalmente, sino porque es necesario para la economía familiar.


Este nuevo orden familiar, aún no está interiorizado en nuestra sociedad siendo las mujeres en la gran mayoría de los casos las que en el caso de ser madres optan por una reducción de jornada, cosa que repercute en su economía y dificulta la conciliación laboral con la familiar. La estructura familiar igualitaria donde se reparten las tareas domésticas potenciando que la mujer se desarrolle profesional y personalmente se da en un pequeño porcentaje, aunque cabe destacar que este tipo de familia igualitaria está en crecimiento.


Visto que el panorama empresarial y social no potencia la conciliación familiar y laboral, muchas madres optan por lo que se denominaría el "síndrome de la buena madre”, que abandona su trabajo para el cuidado de su familia, creyendo que así mantendrá el equilibrio emocional familiar y atenderá y satisfará mejor el cuidado y desarrollo de sus hijos. Pero olvidando sus necesidades personales, y apartándose durante un largo periodo de tiempo del mercado laboral, con las consecuencias muchas veces negativas a largo plazo que esta decisión suele tener a la hora de querer reincorporarse.


Otra alternativa que podemos observar son las madres que denominaríamos “omnipotentes”, aquellas que no sólo cargan diariamente con la responsabilidad de su trabajo, sino que no delegan ningún aspecto relacionado con el hogar y la familia, lo que provoca que, al no poder estar en los dos lados a la vez, su mente se disperse y gestionen mal los dos ámbitos provocándoles malestar, ansiedad, fatiga y un sentimiento persistente de falta de tiempo para sí mismas como personas.


Queda patente que es necesario instaurar nuevas políticas de igualdad donde ambos progenitores de forma equitativa puedan conciliar el ámbito laboral con el familiar, pudiendo acudir con los hijos al pediatra, reuniones escolares, atender enfermedades familiares… de forma que el trabajador genere un clima de fidelidad para con la empresa ya que ve satisfecha dos parcelas claves en su vida, haciéndole mucho más feliz y a su vez productivo.


Por otro lado, es relevante resaltar que hay que romper el paradigma de que los niños no se desarrollaran correctamente si ambos progenitores trabajan, las claves son:


  • Dedicar a los niños tiempo de calidad.

  • Fomentar papeles activos entre los miembros de la familia para que todos colaboren en las tareas domésticas y se ayuden los unos a los otros.

  • Fomentar la autonomía y la autoconfianza de todos los miembros.

  • Buscar una buena red de apoyo en colegios, familiares y amigos que fomenten los valores que la familia quiere inculcar para así no tener que abandonar el crecimiento personal como madres o padres.

  • Buscar tiempo para el ocio tanto de forma individual como con la familia.


“Saber encontrar el equilibrio entre el ámbito personal y profesional como padres permitirá la autorrealización propia, convirtiéndonos en adultos saludables capaces de crear rutinas familiares que favorezcan el desarrollo integral de los más pequeños”.

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