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El arte de decir NO sin sentirse culpable



Muchas veces nos encontramos ante situaciones o peticiones de otras personas de nuestro entorno que no sabemos realizar o que simplemente no nos apetecen. En este tipo de circunstancias muchas veces nos sentimos obligados a cumplir con estas demandas para ser aceptados, reconocidos y que se nos califique de buen compañero o buena persona. Si tenemos la suficiente autoestima para decir que NO nos apetece, no sabemos o no queremos es probable que haya quien nos tilde de egoístas, pues es muy común pensar que debemos complacer a todo el mundo, antes de complacernos a nosotros mismos.


Las personas con una autoestima baja buscan la aceptación social a través de la renuncia a sus prioridades y también de anteponer la de los otros para ser aceptadas en el grupo, sin entender que por mucho que hagan por los demás esto tan sólo genera ansiedad y frustración. Dejan de hacer lo que les agrada para complacer a los demás, deben aprender que ellos también son importantes y a darse prioridad sin tener que cargar con el pesado sentimiento de la culpa.


Este tipo de personas que no saben decir No, intentan quedar bien con los demás, ser agradables con los otros, con el peso de quedar mal con ellos mismos por no hacer realmente aquello que desean. En definitiva, ponen a los demás por encima de ellos mismos anteponiendo las demandas de los demás como prioritarias y situando en última instancia aquello que desean hacer.


Acaban por no tener nunca tiempo para sí mismos. Es por esto que se sienten culpables ya que piensan que su actitud está siendo mala y egoísta, apareciendo temores como el miedo a que se genere un conflicto, o que la otra persona se ofenda y corte la relación.


De aquí se deriva que estas personas mantengan su baja autoestima ya que no hacen lo que realmente sienten, que tengan problemas somáticos debido a la imposibilidad de manifestar sus emociones y sentimientos, además de pensamientos repetitivos y en forma de reproche de su incapacitación para decir que no y hacer lo que realmente desean.


Una de las estrategias para decir no de una forma más cómoda, es hacerlo sin utilizar justamente esta palabra. Se trata de ser asertivo ante la situación y no parecer antipático ni negativo. No es necesario el enojo ni el malestar, sino entender que el decir no es un derecho que toda persona tiene, se trata de ser claro y firme en la decisión tomada.


Entre las estrategias más importantes para decir que NO sin sentimiento de culpa encontraríamos:


  • Darse prioridad a uno mismo. Es primordial darse cuenta que para poder estar a gusto con los demás se ha de estar a gusto con uno mismo y satisfacer las necesidades propias. Una vez la persona tenga las necesidades cubiertas como descansar, relajarse, divertirse…. será capaz de dar más y de mejor calidad a las personas de su entorno. Esta forma de actuar disminuirá el estrés, mejorará la autoestima y la seguridad en uno mismo, transformándose en un a persona más saludable y con unas relaciones sociales más gratificantes.

  • Escuchar las opiniones de los demás, pero tomar la decisión final de forma propia. Al estar en sociedad la gente opina sobre las actuaciones que hacemos o no hacemos. No es necesario dejar de escuchar aquello que dice el grupo, pero es importante tomar las decisiones no solamente teniendo en cuenta el criterio de los demás sino teniendo en cuenta el propio.

  • Buscar un equilibrio entre trabajo, familia y cuidado de uno mismo. Las personas que trabajan y tienen familia en ocasiones renuncian a su espacio personal en beneficio de los demás. Es idóneo buscar un equilibrio entre las necesidades propias, las laborales y las de la pareja e hijos.

  • Ser crítico ante los halagos, la presión, las quejas. Son los recursos habituales que la mayoría de las personas utilizan para que el otro acepte una petición. Es necesario ser consciente de cuando los halagos son o no interesados, evaluar cuando la presión se convierte en una obligación en vez de en una decisión libre y en referencia a las quejas evaluar su sinceridad y gravedad tratando de ser empático.

  • Entrenar el decir NO. Este cambio no surge de manera espontánea, por lo que es necesario ir incorporándolo en el día a día, empezando por temas poco relevantes y a medida que vayamos avanzando con personas o acciones que nos hacen sentir un mayor temor. No tan solo es entrenar la palabra, sino saber acompañarla con un lenguaje no verbal seguro, que reafirme aquello que se está diciendo.


Las personas sin darnos cuenta nos hemos educado en la “ley del desgaste personal” buscando la constante aprobación de aquello que hacemos en los demás, no complaciéndonos a nosotros mismos y dejando en las manos del otro nuestra propia autoestima. Decir SÍ a nuestras necesidades y aspiraciones, y NO a aquello que no nos agrada es una de las decisiones más importantes para responsabilizarnos de nuestra autoestima personal.

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