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Pautas para mejorar la comunicación en familia



Ya llevamos unas semanas de confinamiento en casa, lo que es muy probable que esté teniendo tanto ventajas como inconvenientes. Poco a poco nos vamos habituando a la situación, aunque también es cierto que este cambio tan drástico en nuestras vidas, unido a la incertidumbre por no saber a ciencia cierta lo que va a pasar, nos genere cierta ansiedad, irritabilidad, aburrimiento, etc.


Se trata de una situación nueva para todos, y es normal que aparezcan pequeños roces familiares ocasionados tanto por la convivencia del día a día, como por nuestro propio estado emocional derivado de lo que estamos viviendo.


A nivel personal, como ya hemos señalado en otras entradas de nuestro blog, es importante mantener rutinas, reservarnos tiempo personal, evitar la sobreexposición a la información a través de medios de comunicación, hacer ejercicio y mantener una actitud abierta, tener presente que es una situación temporal. Sin embargo, en este contexto de confinamiento también es importante prestar atención a la forma en que nos comunicamos y relacionamos con quienes convivimos para evitar conflictos o desacuerdos, que no harían más que empeorar la situación.


Algunas recomendaciones que nos pueden ayudar a mejorar la comunicación en familia son:


  • Estar disponible. Dedicar cada día un espacio de tiempo para hablar en familia, sin distracciones, evitando estar pendientes del móvil o la televisión.

  • Saber escuchar. Escuchar a los demás ayuda a que se sientan valorados y respetados. Pedir opinión sobre un determinado tema, y preguntar o reformular cuando no haya quedado claro su punto de vista. No hay por qué estar de acuerdo con la opinión del otro, sentirse escuchado ayuda al otro a calmarse y a mostrarse también más receptivo cuando escuche.

  • Ser empático. Esto es, ponerse en el lugar del otro y hacerle saber que se le comprende. Por ejemplo, si vemos a un hijo triste, darle un abrazo o tener una muestra de cariño hacia él le hará saber que se comprenden sus sentimientos. Es importante dejar que se expresen, no poner palabras a sus sentimientos, sino dejar que sean ellos los que exponen lo que sienten y piensan.

  • Dar ejemplo. Mantener un tono de voz calmado para expresar lo que se quiere y necesita, y asegurarse de que la comunicación verbal y no verbal son congruentes. Por ejemplo, decir a un hijo que deje de saltar en el sofá riéndonos es un mensaje confuso. Hay que ser claro y conciso con las indicaciones. También es importante utilizar palabras para expresar cómo nos sentimos y especificar claramente qué es lo que queremos. Cuando los padres expresan lo que quieren y sienten con palabras, desde la calma, los niños aprenden a hacerlo del mismo modo.


La situación que estamos viviendo actualmente es excepcional, pero no permanente. Se trata de una circunstancia temporal, en la que es normal que en algunos momentos nos sintamos más irascibles o susceptibles. La existencia de una comunicación asertiva con las personas con las que convivimos favorece el fortalecimiento de estos vínculos y evita conflictos que puedan aumentar el malestar que a veces puede ocasionar el confinamiento. Dedicar diariamente un espacio de tiempo para destacar y explicar a quienes convivimos un comportamiento concreto que nos haya gustado de ellos del día, es un buen ejercicio para favorecer la comunicación y convivencia familiar durante el confinamiento, os animamos a probarlo.

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