Siguiente publicación

Los reforzadores en la educación de los hijos: ¿cómo utilizarlos?



Con frecuencia los padres nos quejamos de lo que los niños hacen mal, y nos olvidamos de señalar o simplemente reconocer lo que sí hacen bien. Esto es, nos quejamos de lo que no hacen, y no destacamos lo que sí, sino que damos por hecho que es su obligación, y no lo reforzamos. Está demostrado científicamente que, si queremos que un determinado comportamiento se repita, hay que reforzarlo. Si esa conducta tiene consecuencias positivas, es mucho más probable que se vuelva a dar, y aquí es donde entran en juego los reforzadores.


¿Qué es un reforzador? Se trata de un objeto, actividad o suceso que, al administrarse después de un comportamiento determinado, aumenta la probabilidad de aparición de esa conducta. Sería como una recompensa.


Existen muchos tipos de reforzadores, y hay que elegirlos basándonos en su eficacia (lo que depende de cada niño y del propio reforzador), en su facilidad de aplicación y en su significado, esto es, que para el niño ese reforzador sea una auténtica recompensa.


Se pueden clasificar los reforzadores en 3 tipos:


  • Reforzadores materiales. Recompensas que tienen una realidad física, por ejemplo: alimentos, bebidas, dinero, juguetes, etc. Se trata de objetos que el niño puede tocar.

  • Reforzadores sociales. Son aquellos que dependen de otras personas dentro del contexto social y que pueden ser expresados en forma de sonrisas, abrazos, elogios, etc. Este tipo de reforzadores son muy potentes para controlar la conducta de los niños, ya que se encuentran en su medio natural y son muy resistentes a la extinción y a la saciedad. Es recomendable que siempre que se le proporcione a los niños un refuerzo material se acompañe de uno social para que sean eficaces.

  • Reforzadores de actividad. Se trata de una actividad agradable para los niños que se le permite hacer inmediatamente después de la realización de la conducta que queremos aumentar. Por ejemplo: “después de hacer los deberes, podrás ver tus dibujos favoritos”


Sin embargo, a la hora de utilizar los reforzadores no vale todo, es importante tener en cuenta una serie de consideraciones prácticas para que resulten eficaces:


  1. Conocer los estímulos materiales, de actividad o sociales que más le gusten al niño. Los reforzadores deben ser individualizados, basados en las preferencias del niño que los va a recibir.

  2. Entregar inmediatamente después de que haya hecho la conducta deseada, solo si la ha hecho. Los reforzadores no son eficaces si dejamos pasar mucho tiempo entre el comportamiento deseado y el momento de la recompensa. De poco sirven frases como “si apruebas el curso te compraré una bici”, la mejor manera de reforzar es haciéndolo inmediatamente después del comportamiento adecuado.

  3. Informar al niño de las conductas que serán reforzadas. Esto es, avisarle de las consecuencias de su comportamiento tanto en positivo como en negativo.

  4. Utilizar diferentes reforzadores para evitar la saciedad o el aburrimiento del niño.

  5. Todos los adultos que interaccionan con el niño tienen que hacer lo mismo, es importante que el niño no obtenga la recompensa si no ha realizado antes la conducta objetivo.

  6. Al principio es importante reforzar siempre, hasta que la conducta deseada quede instaurada. Cuando se haya convertido en hábito se reforzará intermitentemente.

  7. Es importante acompañar los reforzadores materiales o de actividad con elogios o comentarios positivos sobre el niño para que sean eficaces.


Muchas veces caemos en el error de utilizar como recompensa frecuente reforzadores materiales o de actividad. Nos encontramos en una sociedad consumista, en la que los niños tienen prácticamente de todo a cambio de casi nada, es difícil encontrar reforzadores materiales o de actividad que sean valorados como auténticas recompensas. En este contexto es recomendable tener presente qué es aquello que realmente valora el niño, dedicarles el tiempo del que podamos disponer compartiendo un juego o hablando de cómo les ha ido el día a veces para ellos puede ser la mejor recompensa.

#reforzadores #educación #pautas #hijos #padres